Los rendimientos de este tipo de bonos son más modestos, pero brindan liquidez y protección del poder adquisitivo frente a la inflación. Por otro lado, los bonos “cero cupón” con vencimiento más largo ofrecen una mayor rentabilidad, aunque con un mayor riesgo de pérdida de valor real frente a la inflación. En este caso, el racional pasa por estar posicionado en los bonos con vencimientos 2035, 2038 y 2041, que —según su análisis— concentran el mayor potencial de upside ante una compresión del riesgo país y ofrecen una mayor convexidad, que actúa como amortiguador en escenarios adversos. Bajo un escenario en el que el riesgo país descienda hacia niveles cercanos a los 400 puntos básicos en un horizonte de 12 meses, estimó que los bonos soberanos largos podrían ofrecer retornos potenciales del 16% al 18%. En dicho contexto, Bloomberg Línea dialogó con expertos en renta fija para conocer sus preferencias en lo que refiere a bonos argentinos en dólares, tanto para carteras conservadoras como carteras agresivas. De cara a 2026, los precios actuales, mucho más en línea con la renta fija regional respecto de lo que se veía antes del cambio de gobierno, obligan a los inversores a tener una estrategia más selectiva.
Algunos títulos han llegado a ofrecertasas superiores al 10% anual en dólares , un nivel que atrae a inversores en busca casino plata de alternativas con retornos significativos. El renovado interés en los bonos argentinos está impulsado principalmente por sus elevados rendimientos en comparación con otros instrumentos de deuda en mercados emergentes. Este artículo analiza los bonos recomendados, sus características y cómo pueden formar parte de una estrategia de inversión rentable.
“Los CER 2026 tendrían en promedio un upside potencial del 5% a 1 mes vista, bastante similar al tramo largo (TZXD7 & TZX28), con menor riesgo de duration”, señalan. Por eso, el AO28 puede ser más atractivo para un inversor dispuesto a asumir una mayor volatilidad a cambio de una tasa potencialmente más elevada. Esa diferencia de un año es suficiente para que el mercado le exija actualmente una tasa mucho mayor. En ese caso, el inversor estaría comprando los títulos que más fueron castigados y recibiendo un rendimiento mayor como compensación por asumir esa incertidumbre. Si se considera que la prima que hoy exige el mercado por atravesar las elecciones es exagerada, la suba de las tasas en los bonos largos puede representar una oportunidad.

